Córdoba
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Elegir un único lugar que muestre la belleza y riqueza de la ciudad de Priego de Córdoba, sita al sur de la correspondiente provincia, es una tarea muy complicada pues aquella está llena de rincones que merecen ser conocidos por todos los turistas como muestra del valor que posee.
No obstante, queremos darte a conocer algunos de los monumentos o enclaves que bajo ninguna excusa debes dejar pasar la oportunidad de admirar in situ:
Carnicerías Reales. En el siglo XVI, concretamente a partir del año 1579, fue cuando comenzó a construirse este mercado y matadero que se incluye dentro del estilo manierista. El arquitecto Francisco del Castillo fue el que se encargó de llevar a buen puerto las obras.
Castillo. De origen árabe es esta fortaleza de Priego de Córdoba que se ha convertido en uno de los símbolos del municipio. No obstante, es incuestionable que la misma cuenta con una serie de elementos de etapas posteriores debido a las reformas a las que se vio sometida en los siglos XIII y XIV, después de la Reconquista. Su patio de armas o su torre del homenaje son dos de sus elementos más reseñables.

Balcón del Adarve. Hablar de esta localidad cordobesa es hablar, sin duda alguna, de este enclave que es el que le ha dado gran fama. Se trata, ni más ni menos, que de un balcón totalmente natural que asciende a los 55 metros de altura y que cuenta con varias fuentes que manan continuamente agua.

Una de las localidades de Córdoba más interesantes para vivir la Semana Santa es Puente Genil. Y es que dicha población le imprime unas señas de identidad tan especiales que la ha convertido en festejo singular, propio y de gran relevancia no sólo en la comunidad autónoma de Andalucía sino en toda España.
Su gran tradición, pues los orígenes de su festividad religiosa se remontan al siglo XVI, es principalmente una de las principales características y peculiaridades de la misma que en dicha villa cordobesa también es conocida como La Mananta, contracción de las palabras Semana Santa.
El Jueves Lardero es cuando arranca propiamente dicha festividad y es que desde ese momento empiezan a tener lugar todo tipo de actos de especial relevancia como sería el caso de los Sábados de Romanos, donde las bandas de música desfilan en procesión hasta la ermita de Jesús Nazareno.

Más de treinta pasos, por su parte, son los que adquieren protagonismo estos días pues salen a las calles derrochando belleza, devoción y serenidad en salidas donde la música, la solemnidad, el olor a incienso y el esfuerzo de braceros y costaleros está patente.
Entre todas las procesiones que recorren las rúas de Puente Genil estos días merece la pena destacar, por ejemplo, los pasos y estaciones de penitencia del Santísimo Cristo del Calvario, Nuestro Señor en la oración en el huerto, la Virgen de las Lágrimas, el Santísimo Cristo de la Misericordia o Nuestro Padre Jesús Resucitado.

Muchos son los rincones por los que merece la pena perderse cuando se está visitando Córdoba. No obstante, entre todos ellos hay uno que, sin duda alguna, se convierte en parada obligatoria pues cuenta con una magia especial: la Cuesta del Bailío.
Historia es la que se respira en este espacio y es que a lo largo de los siglos ejerció como vía de comunicación entre lo que era la parte baja de la urbe, también conocida como Axerquía, y la parte más alta, llamada Medina. Un enclave así fundamental en Córdoba durante mucho tiempo que hoy es conocido ante todo por la estampa de escalinata.
Treinta y tres son concretamente los escalones que dan forma a esta citada cuesta, entre la calle Martorell y la calle Alfaros, donde pueden admirarse distintos elementos artísticos de gran valor como es el conjunto de sus diversos dibujos.
Nada más subirlos, el visitante tendrá ante sí la fuente que la simboliza y tras de ella la Casa del Bailío, una vivienda de tipo palaciego que perteneció a la insigne familia de los Fernández de Córdoba y que parece ser se puso en pie entorno al siglo XVI. La arquitectura renacentista que la define es además un magnífico ejemplo del mejor arte cordobés de aquel momento.

Pero hay que continuar paseando por la parte alta de la cuesta que nos ocupa pues eso nos permitirá conocer uno de los rincones que más identifican a esta ciudad cordobesa: la Plaza del Cristo de los Faroles, también llamada Plaza de Capuchinos, que tiene como corazón el monumento erigido entorno a dicha figura religiosa.

Muchos son los monumentos, y especialmente la Mezquita, que identifican a la ciudad de Córdoba. Pero si hubiera que elegir una zona como símbolo de la belleza y riqueza de la misma aquella tendría que ser, sin lugar a dudas, su famosa Judería.
Este hecho se debe a que en dicha área, que fue en la que vivieron los judíos durante el periodo comprendido entre los siglos X y XV, se puede admirar in situ cómo era la arquitectura y el urbanismo que aquella cultura desarrolló. Así, sus calles se identifican por su entramado, por su pequeña anchura y por estar dotadas de aromas, magia, agua y una estampa inigualable.

Entre todo este conjunto de rúas habría que destacar, por ejemplo, la conocida Calle del Pañuelo, que recibe su nombre porque su anchura corresponde a las dimensiones de un pañuelo de caballero y que está considerada la más estrecha de la ciudad, o la Calleja de las Flores. Esta última en concreto se caracteriza por poseer una serie de arcos, por estar adornada por multitud de flores y macetas, y por finalizar en una pequeña placita donde toman protagonismo su fuente y los guitarristas que con frecuencia demuestran su arte en ella.
Asimismo otro de los valores de la Judería de Córdoba es que en ella se encuentran situadas algunas de las construcciones más importantes de la urbe. Este sería el caso de la anteriormente mencionada Mezquita además del Zoco, el Museo Taurino o la Sinagoga, que tiene el privilegio de ser la única que se conserva en Andalucía y una de las tres que existen en España.
El Castillo medieval, el Mirador de los Paseíllos o la Ermita del Santo Cristo de la Vera Cruz son algunos de los principales monumentos que merece la pena visitar en la localidad de Monturque, que se sitúa al sur de la provincia de Córdoba.
No obstante, el principal atractivo turístico de dicha población son las conocidascisternas romanas que son un conjunto de construcciones subterráneas situadas bajo el cementerio. En el año 1885 el profesor P.J. Lacort fue quien descubrió aquellas que actualmente son conocidas por los habitantes del municipio como Las Minas. Un interesante hallazgo que se realizó a partir de unas obras de ampliación que se llevaron a cabo en el citado camposanto.
El almacenamiento del agua de lluvia era el objetivo que se perseguía satisfacer con esta construcción de una gran monumentalidad que tiene una capacidad de 850.000 litros lo que viene a dejar patente el gran sentido y desarrollo urbanístico de la civilización romana.
Tres naves paralelas y doce cámaras cubiertas son las que conforman a estas mencionadas cisternas que están realizadas con piedra y mortero y que además cuentan con unas aberturas en la parte superior, y de forma circular.
Bóvedas, óculos circulares y diversas galerías son algunos de los elementos arquitectónicos y artísticos que pueden apreciarse en esta construcción que, sin duda alguna, es una de las más singulares de toda la provincia de Córdoba.

La ciudad de Baena, sita en la provincia de Córdoba, es conocida fundamentalmente por la exquisitez y calidad de su aceite de oliva. Sin embargo, cualquier visitante que llegue a la misma también tendrá la oportunidad de disfrutar de otros de sus atractivos como, por ejemplo, el interesante patrimonio que posee.
En este sentido, aquí le damos a conocer algunos de los monumentos religiososmás significativos de dicha ciudad:
Iglesia de Santa María la Mayor. En el siglo XIII parece ser que se han encontrado los primeros datos de este templo que fue construido anteriormente a esa época pues conserva, por ejemplo, un minarete musulmán que está datado en el siglo IX. Entre los elementos más relevantes de esta edificación se encuentran la plateresca Puerta del Perdón del siglo XVII, la reja del siglo XVI que cerraba lo que era la capilla mayor y la talla gótica de la Virgen de la Antigua.

Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe. En el periodo comprendido entre los siglos XVI y XVII fue cuando se levantó esta donde llaman especialmente la atención tanto el artesonado de estilo mudéjar como la imagen del Cristo de la Sangre o un retablo de madera del siglo XVIII.
La Iglesia Conventual de Madre de Dios, la Iglesia Conventual de San Francisco, la Parroquia de San Bartolomé o la Iglesia de Santa Marina, que actualmente está cerrada al público, son otros de los edificios religiosos que merece la pena conocer de Baena.

La Mezquita es el símbolo que identifica a la ciudad de Córdoba pero si hubiera que buscar otro más ese sería sin lugar a dudas, su Puente Romano. Una construcción esta que se erigió a principios del siglo I d.C sobre el río Guadalquivir y que se caracteriza porque durante veinte siglos fue el único puente que existió en dicha urbe.
Como Bien de Interés Cultural está catalogada dicha edificación que comunica lo que es el barrio de la Mezquita-Catedral con la zona conocida como Campo de la Verdad. Tiene un total de 331 metros de longitud y se compone de un total de 16 arcos, aunque los documentos hallados demuestran que en sus orígenes tuvo un total de 17.

Se puede establecer que está flanqueado por diversas torres. Así, en el sur está protegido por la conocida Torre de la Calahorra, que actualmente es la sede del Museo Vivo de Ál Andalus, mientras que al norte tiene a la Torre del Puente cuyo aspecto actual fue realizado en el año 1572 por Hernán Ruiz II.
Recorrer el puente, especialmente por la noche y bajo la luz de la luna, es una de las acciones más frecuentes que realizan no sólo los cordobeses sino también los turistas. Y es que permite disfrutar de unas bellas imágenes tanto de la citada Mezquita como del propio río y de la ciudad.
Destaca también que en este puente, más exactamente en su parte central, existe una escultura del patrón de la ciudad (San Rafael) que fue realizada en 1651 por Bernabé Gómez del Rio.

La Mezquita es, sin lugar a dudas, el símbolo más identificativo de Córdoba dentro de lo que es su patrimonio arquitectónico y artístico. Pero no podemos pasar por alto el hecho de que existen otros enclaves de gran valor también como sería el caso, por ejemplo, de su famosa Sinagoga.
En pleno barrio de la judería es donde se ubica esta edificación religiosa de origen hebreo que actualmente está catalogada como Patrimonio Histórico de España ya que es una de las tres que existen actualmente en todo nuestro país. Y eso sin olvidar tampoco que es la única sinagoga que hay en Andalucía.
En el año 1315 fue cuando se levantó dicha construcción que con el tiempo, y tras la expulsión de los judíos, se utilizó como hospital, escuela e incluso ermita. Pero a finales del siglo XIX se encontraron restos de escritura hebrea en aquella y comenzó su proceso de restauración y apertura.

Varias son las estancias que llaman la atención en este templo hebreo. Entre ellas se encuentra el patio, la sala de oración, la escalera para mujeres que dirige hacia la citada sala o el tabernáculo que es el espacio que está dedicado exclusivamente a la Torá.
Asimismo tampoco hay que pasar por alto el conjunto de ornamentos mudéjares o los restos de escritura que se encuentran en algunos de los muros de esta construcción y que recogen fragmentos del libro de los Proverbios.

Si hablamos de Córdoba seguro que la primera imagen que se nos viene a la cabeza es la de su Mezquita, ese majestuoso y bello monumento que se erige en plena judería a orillas del río Guadalquivir. Un enclave que se ha convertido en el símbolo de esta ciudad andaluza que es de esas urbes que merece la pena visitar aunque sea una vez en la vida.
En el año 786, donde antes se encontraba la Basílica visigótica de San Vicente Mártir, es cuando comenzó a levantarse esta citada mezquita que hoy día forma parte del Patrimonio de la Humanidad y que está considerado como el primero de los “Doce Tesoros de España”.
Lo singular de esta edificación es que en ella se aúnan las dos religiones y culturas que durante siglos vivieron y se expandieron en dicha tierra cordobesa. Por un lado, la musulmana y por otro la cristiana. De ahí que al entrar en aquella puedan admirarse las obras artísticas y arquitectónicas de una y otra.
Además de ello es interesante subrayar que con sus 23.400 metros cuadrados es una de las tres mezquitas más grandes que existen y han existido en todo el mundo, y también que es la única cuyo muro de la qibla no está orientado a La Meca. Un hecho este último que se debió a que la presencia del citado río lo impedía.

La mudéjar Puerta del Perdón, el bello Patio de los Naranjos, la Capilla Real, la Catedral Renacentista o el singular bosque de más de mil columnas de mármol, granito y jaspe con arcos de herradura bicolores son, sin duda alguna, los espacios más bellos de este monumento impresionante y majestuoso.

La ciudad de Córdoba es sinónimo de cultura en todos sus aspectos y sentidos. Y de ahí que, por ejemplo, continuamente ofrezca a sus ciudadanos y a sus visitantes la posibilidad de disfrutar de los conciertos que brindan algunos de los mejores artistas del panorama nacional e internacional.
Así, por ejemplo, estos días se ha dado a conocer que en el mes de junio la tierra de los califas tendrá el honor de acoger una de las actuaciones del cantante onubense Manuel Carrasco que se encuentra cosechando una gran cantidad de éxitos gracias a su single Octoño, octubre que forma parte de su último disco titulado Habla.
El quinto trabajo de su carrera discográfica es este que presentará en Córdoba el sábado 9 de junio. El Palacio de Vistalegre será el encargado, a partir de las 22 horas, de acoger este espectáculo en el que dicho cantante pondrá sobre el escenario la madurez que ha alcanzado con este nuevo grupo de canciones en las que mantiene su esencia pero que muestran un avance hacia la solidez.
Y es que en la grabación del citado disco ha contado con la colaboración no sólo de la Orquesta Sinfónica de Roma sino también del trabajo de los estudios del gran maestro de la música EnnioMorricone. Y ello sin olvidar que, de la misma forma, ha colaborado el productor de Eros Ramazotti, Claudio Guidetti.

Una cita interesante la de este concierto de Manuel Carrasco en el que también tendrán cabida éxitos anteriores de su carrera como Que nadie, Que corra el aire o Sígueme.